DESARROLLO MOTOR
EN LOS NIÑOS CON SÍNDROME DE DOWN
Frances Stafford
Durante los primeros años de vida los niños
pasan de ser totalmente dependientes, con los movimientos
controlados por reflejos, a ser individuos independientes.
Desde los primeros días comienzan a tener experiencias
nuevas de posturas y movimientos que les proporcionan
sensaciones nuevas como el conocimiento de su propio
cuerpo, ¿qué es moverse?, y su relación
con el entorno que le rodea , ¿hacia dónde
me muevo? Esta base es fundamental para el desarrollo
del movimiento voluntario, los conocimientos, el juego,
la visión, la audición y la percepción.
La mayoría de los niños siguen una secuencia
de etapas del desarrollo bastante predecible que consiste
en voltearse, sentarse, reptar, gatear, ponerse de pie
y andar. Sin embargo, existe una amplia variación
en la edad a la que se adquieren estas etapas. Existen
pocos estudios sobre las variaciones culturales y como
éstas afectan al desarrollo. Desde hace pocos
años se recomienda poner a los bebés en
posición supino en la cuna y este cambio ha supuesto
una pequeña variación en el desarrollo.
En S.D. existe una variación aún más
amplia en adquirir las etapas de desarrollo y hemos
observado que la secuencia no es tan predecible. Podemos
afirmar que los niños serán capaces de
andar, gatear, etc., pero mantenemos una actitud bastante
flexible en relación con el orden en que han
de conseguir las etapas de desarrollo, siempre que los
movimientos y posturas sean correctos.
Una de las características más notables
en los niños con S.D. es el retraso del desarrollo
motor. Éste ha sido tema de numerosos estudios
y todos coinciden en que los factores más significantes
son los siguientes:
• Hipotonía y retraso en el desarrollo
postural normal, posiblemente causado por un retraso
de la maduración del cerebelo. Las respuestas
posturales lentas ante la perdida de equilibrio restan
eficacia para mantener la estabilidad. La hipotonía
ocurre en casi todos los niños en mayor o menor
grado, con tendencia a deaparecer con la edad.
• Retraso en la maduración del cerebro,
caracterizado por una persistencia de reflejos primitivos
(movimientos controlados por reflejos) por ejemplo
el reflejo del susto puede tardar varios meses en
desaparecer y en este caso es necesario a veces adaptar
algunos de los ejercicios.
• Laxitud de ligamentos, que añadido
a la falta de tono muscular (hipotonía) produce
hipermovilidad en las articulaciones.
• Otros factores que influyen en este retraso
son la prematuridad, la hospitalización, el
estado general de salud, la cardiopatía, las
dificultades de visión, si las hubiera.
• Los niños mayores con S.D. tienen dificultades
de control viso-motor, de lateralidad y de coordinación
ojo-mano.
La característica fundamental del desarrollo
motor no consiste en conseguir un determinado hito motor,
como sentarse o tenerse de pie, sino en el modo en cómo
se incorpora éste al desarrollo general de la
función y de la habilidad motora.
En líneas generales, podemos decir que la mayoría
de los niños consiguen las diferentes etapas
de desarrollo a través de sus propias experiencias
y otros necesitan ayuda. El desarrollo motor se inicia
desde la cabeza hacia abajo y desde la línea
media hacia fuera, así que la primera tarea es
conseguir el control de la cabeza. Una vez conseguido,
el bebé va adquiriendo el control del tronco,
inicia el movimiento del cuerpo de un lado a otro (volteo)
y empieza a mantenerse en posición sentado. En
este momento pueden aprender a mover sus brazos y piernas
hacia fuera y de manera independiente.
El desarrollo de la motricidad fina está asociado
con el control de la cabeza y el tronco, la adquisición
de una postura firme, estabilidad a nivel de los hombros
y los movimientos de los brazos.
Aunque hemos dicho que la mejor postura para dormir
es la de boca arriba, en seguida recomendamos que los
padres empiecen a mover a sus hijos. A los bebes con
hipotonía les suele gustar mantener la misma
postura , por eso iniciamos la estimulación en
las primeras semanas con cambios de la postura, boca
abajo, boca arriba y a ambos costados. Esto favorece,
entre otros aspectos, la buena formación de la
cabeza y de las caderas.
El control de la cabeza.
Objetivo: Girar la cabeza desde ambos
lados a la línea media cuando está en
posición boca abajo y boca arriba. Usando un
objeto atractivo como por ejemplo una campanilla, será
más fácil animar al niño a que
gire su cabeza de un lado a otro.
Objetivo: Levantar la cabeza en posición
boca abajo. Pondremos al niño en posición
boca abajo y le animaremos a levantar la cabeza. Para
esto colocamos siempre cerca de él juguetes u
otros objetos que sean de su interés, que le
estimularán a levantar la cabeza y mirar a su
alrededor. Para ayudar al niño a mantener esta
postura podemos colocar al niño sobre una cuña,
un rodillo o una toalla enrollada. El niño empezará
a cargar su peso en los antebrazos y después
en sus manos, levantando su cabeza cada vez mejor.
Objetivo: Mantener la cabeza cuando
se le tiene en posición de sentado. Empezaremos
a levantarle a la posición de sentado colocando
nuestras manos por debajo de sus hombros y estimulándole
a levantar su cabeza. Trataremos de llevar al bebé
en brazos de manera que pueda ver a su alrededor y le
daremos el apoyo necesario para que empiece a controlar
sus propia cabeza.
Objetivo: Mantener la cabeza vertical
cuando se le desplaza de varias formas. Más tarde
sujetaremos al niño en posición de sentado
y lo balancearemos suavemente hacia ambos lados, hacia
delante y hacia atrás. Este ejercicio es muy
efectivo si ponemos el niño encima de un balón
grande de gimnasia el cual movemos hacia delante, detrás,
a ambos lados y en redondo.
Estos sencillos ejercicios le ayudarán a desarrollar
los músculos del cuello y por tanto un mejor
control de la cabeza. Una vez conseguido este objetivo,
podemos pasar a realizar otras actividades de mayor
complejidad. En cualquier caso deben realizarse dentro
de un contexto en el que se vaya dando sentido a las
mismas, por ejemplo juegos, observación de objetos
ó juguetes que llamen la atención, fijación
de la mirada sobre algún estímulo novedoso,
etc.
Hemos apreciado que muchos niños tienen una
tolerancia menor a la posición de prono. Los
niños que padecen cardiopatía, infecciones
respiratorias de repetición o una hipotonía
muy acusada son los que suelen presentar menor tolerancia.
La posición de prono tiene mucha importancia
porque ayuda a conseguir el tono de los músculos
que extienden la cabeza y el tronco. Por eso se debe
insistir poco a poco, o poner al niño en una
situación que le ofrezca más confianza,
por ejemplo, encima de las rodillas o el pecho de su
madre o padre.
El volteo.
Objetivo: Voltear de prono a supino
y viceversa por ambos lados. Desde el principio utilizamos
la posición de medio lado porque en esta postura
el bebe encuentra más facilidad para juntar las
manos y mirarlas.
Normalmente los niños empiezan a girar de la
posición de boca abajo a la de boca arriba, y
más tarde aprenden a girar en el sentido contrario,
de boca arriba a boca abajo. Para ejecutar estos movimientos
utilizan la cabeza, los brazos, el tronco y las piernas,
en ese orden. Empezaremos estimulando el giro de medio
lado en ambos sentidos e iremos progresando a los giros
completos.
El volteo es un medio de desplazamiento y no se lo vamos
a impedir ya que es positivo aprovechar el deseo del
niño de explorar el entorno; sin embargo, iremos
estimulando otras formas de moverse como por ejemplo
la reptación o el gateo que es más eficaz
y funcional.
La sedestación
Objetivo: Sentarse sin ayuda. Los niños
con S.D. disfrutan como todos los niños cuando
pueden sentarse independientemente en el suelo. La posición
de sentado les da una visión mucho más
amplia y les ofrece mayores posibilidades de percibir
y explorar el entorno que les rodea. Es importante en
esta etapa estimular los apoyos de los brazos hacia
delante, hacia los lados y hacia detrás, teniendo
en cuenta que los niños con S.D. tienen generalmente
los brazos cortos. Para ayudarles podemos utilizar ladrillos
de plástico o juguetes a modo de plataforma.
Al principio, cuando ponemos al niño en la posición
de sentado, debemos tener en cuenta que tendrá
una tendencia a caerse hacia atrás, por lo que
se debe utilizar un cojín que se coloca detrás
pero sin ofrecerle apoyo.
Nuestro objetivo es que todos los niños logren
una sedestación dinámica lo antes posible,
es decir, que pueden sentarse solos, apoyarse con los
brazos, girar el tronco y empezar a pasar de la posición
de sentado a la de a gatas. Es importante enseñar
a los niños a sentarse solos desde la posición
tumbados, desde la posición de prono y cuatro
patas y si no desde el medio lado. La interacción
entre la sedestación, la posición de prono
y de cuatro patas es importante para aumentar la agilidad
y facilitar el gateo.
El desplazamiento
A continuación se muestra un estudio sobre la
edad de adquisición de la marcha según
la modalidad de la premarcha. Puede observarse que entre
los niños típicos los más precoces
son los que andan directamente y los más tardíos
son los que se desplazan reptando. Por otro lado, en
el grupo de niños de la Fundación de Cantabria,
se observa que ninguno ha caminado directamente y tanto
los reptadores como los gateadores han andado más
o menos simultáneamente, siendo los que se desplazan
a culadas los más tardíos.
EDAD DE ADQUISICIÓN DE LA MARCHA
SEGUN LA MODALIDAD DE PREMARCHA EN NIÑOS TÍPICOS
Y NIÑOS CON SÍNDROME DE DOWN.
|
REPTADOR |
GATEADOR |
A
CULADAS |
ANDA
DIRECTO |
NIÑOS
TÍPICOS |
20,5
meses |
13,5
meses |
16
meses |
11
meses |
Grupo
de 30 niños con S.D. de la Fundación
de Cantabria |
12
-19 meses
(18)
3 niños
|
14
– 30 meses
(21.1)
18 niños
|
24
– 36 meses
(28.6)
9 niños
|
|
Observamos también que la mayoría de nuestro
grupo de 30 niños con SD gatearon antes de la
marcha, seguidos de los que prefieren desplazarse a
culadas y una minoría que se desplazan con modalidades
de reptación.
Como hemos mencionado, muchos niños con S.D.
muestran menor tolerancia a la postura en prono y un
retraso posterior en el desarrollo de la reptación
y el gateo, probablemente debido a ciertas dificultades
en estabilizar los músculos a nivel de las caderas
y los hombros. Otro factor que influye es su constitución
física, con miembos cortos y cuerpo rechoncho.
Gatear es una actividad que se utiliza a lo largo de
la vida, no es sólo una etapa de desarrollo motor
y en los niños pequeños facilita la seguridad
y la agilidad de los cambios para sentarse, ponerse
de rodillas, ponerse de pie y andar. Nosotros insistimos
en este aprendizaje antes y después de andar.
Caminar
La capacidad de caminar sólo produce un cambio
importante en la vida del niño y de su familia,
permitiendo una independencia que el niño hasta
entonces no había experimentado. Sin embargo,
aunque para muchos padres es la etapa más deseada,
los programas de estimulación no deben centrarse
en esta tarea, ni se debe pensar que una vez conseguida
ya no hace falta seguir la estimulación del área
motora. El rendimiento de la habilidad de andar a lo
largo de la vida depende en muchos aspectos de la calidad
del movimiento desarrollada al principio. Por lo general,
los niños necesitan emplear mucho tiempo con
intercambios entre sentado, a gatas y de pie, por ejemplo
jugando delante de una mesa. Estas actividades aumentarán
el desarrollo de la estabilidad y la fuerza en general.
Muchos niños cuando empiezan a andar demuestran
ciertas características que en los niños
con S.D. pueden acentuarse por culpa de la hipotonía
y la hiperlaxitud de los ligamentos lo que causa una
hipermovilidad o flexibilidad de las articulaciones.
Todos empiezan a andar con una base amplia de sustentación,
como los "patos" y en los niños con
S.D. esta etapa puede alargarse más tiempo de
lo habitual y puede afectar la biomecánica del
movimiento. Debido a esta hipermovilidad, pueden observarse
posturas anormales en las caderas y especialmente en
las rodillas y los pies. Las rodillas pueden estar demasiado
juntas (valgo) o demasiado separadas (varo). No es necesario
ningún tratamiento especial en la mayoría
de los casos ya que la tendencia de resolverse es espontanea
y sólo precisa atención a la edad de 8-9
años si no esta resuelto o no mejora. Hemos observado
posturas de lordosis lumbar asociado con recurvatum
de las rodillas en algunos niños al inicio de
la marcha pero no ha sido necesario un tratamiento específico.
El pie
El pie empieza a desarrollar su bóveda
plantar poco a poco a partir de la etapa del inicio
de la bipedestación y la marcha, por lo que todos
los niños empiezan a andar con pies planos. Este
proceso dura varios años y en los niños
con S.D. puede ser aún más lento. Los
pies planos sólo se consideran patológicos
si existe algún síntoma como dolor o rigidez.
Para ayudar el pie en su desarrollo es conveniente seguir
insistiendo con ejercicios de equilibrio para normalizar
la base de sustentación lo antes posible. Es
recomendable utilizar zapatos flexibles y andar descalzo
por la casa y la playa. En pocos casos se precisa la
utilización de plantillas o férulas correctoras.
El juego
Una vez conseguida la marcha independiente
se pueden empezar a trabajar otros aspectos del desarrollo
motor más dinámicos y divertidos que proporcionan
una base para poder participar en los juegos con otros
niños y el deporte organizado. El juego espontáneo
y libre forma una parte muy importante de la vida de
un niño. Este entusiasmo por conseguir objetivos
cognitivos, aunque sea de manera lúdica y centrarse
en las habilidades por sí mismas en programas
de estimulación precoz, a veces nos lleva a organizar
demasiado el juego. Debemos proporcionar al niño
el material y las situaciones necesarias para estimular
el juego libre.
Ejercicios de equilibio
y transferencia de peso.
• Agacharse y volver a incorporarse.
• Andar de lado y hacia atrás.
• Subir y bajar escalones con y sin la ayuda
de una barandilla.
• Andar de puntillas.
• Lanzar y coger.
• Correr y brincar.
• Trepar
• Saltos y salto a la pata coja.
Reflexiones finales
Uno de los aspectos a destacar en la estimulación
del área motora de los niños que tienen
hipotonía es la falta de estabilidad en las posturas,
más que la falta de fuerza. Los niños
que tienen costumbre de trabajar a diario desde muy
pequeños cogen el gusto a moverse y aceptan mejor
las sesiones de trabajo. La estimulación no debe
ser un incordio para ellos, nunca debe producir sufrimiento
o miedo. Al principio el sistema vestibular es muy sensible.
Un movimiento lento y rítmico actúa como
un sedante mientras que un movimiento brusco provoca
el reflejo de susto. Si una actividad produce miedo
se puede modificar, pero no se debe dejar de realizar.
Hemos encontrado que las actividades que con más
frecuencia producen esta reacción son:
-Las que están relacionados con la utilización
precoz del balón grande. Este aparato es de
gran utilidad para ayudar a conseguir diversos movimientos
y posturas, por ejemplo, el volteo, la sedestación,
los apoyos, las primeras sensaciones cuando se carga
el peso en las piernas, etc... pero no es un aparato
esencial. Se pueden realizar los mismos ejercicios
encima de las piernas de su madre o encima de un rulo
para que el niño no se asuste o coja miedo.
-Los ejercicios de volteo, aunque sean en el suelo,
a veces producen sensación de caer que puede
provocar el reflejo de susto. Pueden ser fácilmente
modificados utilizando las rodillas de la madre como
base o una sabana para mover al niño.
- Los ejercicios para estimular los apoyos pueden
modificarse de muchas maneras, como por ejemplo utilizando
el cuerpo del estimulador, un rodillo, etc...
El programa de estimulación precoz debe ser
llevado a cabo por los padres con asesoramiento de los
profesionales. Se debe trabajar con los niños
con tranquilidad y alegria porque la ansiedad y el miedo
transmiten una falta de seguridad a los niños.
Por último, debemos resaltar la importancia de
incorporar el ejercicio físico en la vida de
estas personas, pero no sólo al principio, sino
como una actividad habitual a lo largo de la vida.
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