SALUD
Orientaciones generales
En relación con la salud física y psíquica
de las personas con síndrome de Down, es preciso
que adoptemos una posición de base que sea realista
y sensata: en su mayor parte, gozan de buena salud hasta
el extremo de que su esperanza de vida se ha situado
cerca de los 60 años como media. Al mismo tiempo,
debemos considerar que la trisomía 21 acarrea
algunos problemas de salud que unas veces son leves,
fácilmente previsibles y corregibles, y otras
veces son graves. La gravedad no significa que las alteraciones
no pueden ser tratadas: una grave cardiopatía
o una atresia de duodeno pueden ser plenamente corregibles
mediante cirugía; una leucemia puede ser curada
mediante quimioterapia.
En una visión global y longitudinal, la persona
con síndrome de Down presenta las siguientes
características:
1. Un conjunto de rasgos y signos detectables en
el recién nacido que han sido indicados anteriormente.
2. Lentitud y reducción del crecimiento corporal,
incluido el cefálico. Consiguientemente, la
talla alcanzada es más pequeña y suelen
presentar microcefalia.
3. Lentitud del desarrollo motor y del desarrollo
cognitivo. La variabilidad individual es enorme. Lentitud
no significa que no progrese, de modo que aunque el
coeficiente intelectual disminuya con la edad, la
capacidad cognitiva y las habilidades progresan de
modo que la mayoría de las personas pueden
llegar a experimentar con satisfacción sus
capacidades cognitivas y adaptativas en el medio ordinario.
4. Problemas de inmunidad. Eso explica la frecuencia
con que se presentan infecciones recurrentes (p. ej.,
rinitis crónica, otitis media serosa, neumonías,
periodontitis). Otras veces puede aparecer algún
cuadro autoinmune (p. ej., disfunción tiroidea,
enfermedad celíaca), o alguna enfermedad maligna
(p. ej., leucemia infantil que aunque es rara en términos
absolutos, inferior al 1 %, es más frecuente
que en el resto de la población).
5. Otros trastornos. Insistimos sobre la amplia
variabilidad con que pueden aparecer los diversos
trastornos orgánicos y funcionales. Los principales
se indican en la tabla 1.
Tabla 1.
Principales rasgos clínicos en el recién
nacido, y principales problemas médicos en
las personas con síndrome de Down
Rasgos
y problemas médicos |
Frecuencia
(%) |
A.
Rasgos neonatales
Hipotonía
Disminución del reflejo de Moro
Hiperlaxitud de las articulaciones
Exceso de piel en la nuca
Perfil plano de la cara
Inclinación de las fisuras palpebrales
Anomalías en la forma del pabellón
auricular
Displasia de la pelvis
Displasia de la falange media del dedo meñique
Surco simio en la palma de la mano
|
80
85
80
80
90
80
60
70
60
45 |
B.
Problemas médicos
Trastornos de la audición
Otitis serosa del oído medio
Alteraciones del ojo
Cataratas congénitas
Cataratas adquiridas
Errores de refracción
Cardiopatías congénitas
Obstrucción respiratoria durante el sueño
Inestabilidad atlanto-axoidea
Disfunción tiroidea
Anomalías del aparato gastrointestinal
Anomalías de las caderas
Convulsiones
Leucemia
Trastornos psiquiátricos
Enfermedad de Alzheimer |
38-75
50-70
4
30-60
50
44
31
15
15
12
8
5-10
< 1
22-38
creciente a partir de los 35-40 años
|
El seguimiento de la
salud
Para conseguir el óptimo desarrollo de una
persona con síndrome de Down que le permita utilizar
todas sus posibilidades y recursos, es preciso actuar
de manera individual y continua en dos líneas
de intervención:
- el mantenimiento de una buena salud
- la formación personal y el desarrollo de
sus habilidades cognitivas y adaptativas.
La buena salud es elemento sustancial de nuestro bienestar,
y uno de los pilares que conforman no sólo nuestra
buena actitud para recibir y aprovechar la intervención
educativa, sino para mantener un buen nivel de relaciones
interpersonales que enriquecen nuestra personalidad.
Si en la persona con SD existen ya dificultades intrínsecas
para procesar la información y poner en marcha
los mecanismos de aprendizaje de las habilidades cognitivas
y adaptativas, resulta aún más necesario
que experimente una buena sensación corporal
y física, derivada de una buena salud, y evite
las dificultades añadidas de los procesos patológicos.
Conocemos en la actualidad las alteraciones orgánicas
que pueden surgir como consecuencia de la trisomía
21, su frecuencia, su cronología, y la intensidad
o gravedad con que se presentan. Ello ha promovido la
elaboración de programas de salud específicos
para las personas con síndrome de Down (Cohen,
1999; FEISD, 1999). Como tantas veces hemos repetido,
la afectación de los órganos es muy variable
entre los distintos individuos, pero la disponibilidad
de un programa de salud que contemple la aparición
de posibles problemas según la edad, permite
estar alertas, a veces prevenir esos problemas, y siempre
tratarlos del modo más precoz y eficaz posible.
Lógicamente, como cualquier otra persona, la
que tiene síndrome de Down puede padecer otras
enfermedades no contempladas en los programas de salud.
No pretendemos en este capítulo ofrecer un programa
completo de salud que puede ser consultado en otros
lugares, sino señalar los hechos que consideramos
más importantes en el ámbito estricto
de la salud física.
Recién nacido
y primer mes
Se explorarán las posibles anomalías
congénitas que se hayan podido desarrollar durante
el período fetal: aparato cardiovascular (cardiopatías,
cuyo diagnóstico exige la realización
ineludible de una ecografía), aparato gastrointestinal
(malformaciones, algunas de ellas incompatibles con
la vida que exigen su reparación inmediata),
visión (cataratas congénitas), tiroides,
hematología (reacciones leucemoides), ortopedia
(subluxación de cadera), vacunaciones.
Debe prestarse especial atención a la lactancia
natural que, además de aportar las conocidas
ventajas sobre la artificial, favorece el refuerzo del
vínculo madre-hijo y promueve el ejercicio más
intenso de los músculos orofaciales, tan necesarios
para el posterior desarrollo del lenguaje.
Infancia, niñez,
adolescencia
a) Ha de hacerse un seguimiento anual del desarrollo
psicomotor, teniendo en cuenta la edad y los programas
de intervención apropiados a cada etapa evolutiva:
la atención temprana, la etapa escolar en sus
diversos grados. Es preciso analizar la implicación
de los padres en la etapa de la intervención
temprana, teniendo en cuenta que su valor reside en
el trabajo diario realizado en casa, más que
en el realizado en el gabinete de intervención.
b) Valorar el crecimiento (hay curvas especiales).
Guiar en la nutrición de acuerdo con la edad,
lo que exige adaptaciones sucesivas de la alimentación.
No es infrecuente que existan dificultades cada vez
que se cambian los sabores o texturas de los alimentos,
y hay que enseñar a adaptarse. Vigilar la ingesta
calórica porque es en las primeras edades cuando
se inicia la obesidad, un problema muy frecuente en
los niños y jóvenes con síndrome
de Down.
c) Vacunaciones: ha de seguir el régimen ordinario
del resto de la población. Debe incluirse la
vacunación de la hepatitis B, H. influenzae y
meningococo C, y es recomendable la de la varicela.
d) Atender a las infecciones del aparato respiratorio
que muchas veces son reincidentes, tanto de las vías
respiratorias altas y bajas (nariz, garganta, senos,
tráquea, bronquios) como del pulmón (neumonías).
e) Trastornos del sueño. Atender a posibles
problemas respiratorios (obstrucción, apneas
del sueño).
f) Explorar la posibilidad de desarrollo de enfermedad
celíaca.
g) Explorar anualmente la audición (tapones
de cera, otitis serosa, hipoacusia) y la visión
(son muy frecuentes el estrabismo y los problemas de
refracción que exigen su corrección con
gafas).
h) Seguir el desarrollo de la dentición. Muy
probablemente necesitará corrección a
la edad conveniente.
i) Explorar anualmente la función tiroidea.
j) Explorar el aparato locomotor: subluxaciones articulares,
inestabilidad atlantoaxoidea.
k) Iniciar y educar la higiene personal, adaptada
a la edad y al sexo.
l) Trastornos de conducta, especialmente los relacionados
con conductas patológicas de carácter
obstructivo y negativo, hiperactividad con inatención,
y trastornos del espectro autista.
Adultez y ancianidad
a) Seguir explorando periódicamente la función
tiroidea, la audición y visión (cataratas),
el estado genital del varón (testículos)
y de la mujer (mamas, genitales). Vacunación
antigripal anual.
b) Mantener la nutrición correcta y el aporte
de calcio.
c) Patología indirecta: nos referimos a la
que surge como consecuencia de situaciones especiales
como pueden ser la falta de trabajo, la falta de relaciones
sociales, la pérdida o ausencia de familiares,
etc. Destaca la presencia de depresión que en
el síndrome de Down presenta unas características
especiales, o de cambios de conducta incluida la agresiva.
d) Cuadros referidos al envejecimiento fisiológico
precoz, o al envejecimiento tipo Alzheimer.
Si desea más información sobre los Programas
de Salud en el síndrome de Down, y sobre distintos
problemas de salud, consulte en:
http://www.infonegocio.com/downcan/todo/interes/salud.html
http://www.infonegocio.com/downcan/todo/curso/actualizacion/cuidsalud.htm
http://www.down21.org/salud/salud/mainsalud.htm
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